En esta casa, rendimos homenaje al arquitecto español Alberto Campo. Todo nuestro equipo comparte un profundo aprecio por este arquitecto y maestro español; una figura de inmensa talla e influencia sobre tantos, alguien que nos ha enseñado muchísimo, tanto a través de su obra construida como de sus escritos. De Mies a Sota; de ellos a Campo... y de ahí, a nuestra propia generación. Corría el año 1990 —durante un viaje a Granada con escala en Madrid— cuando tuvimos el inesperado placer de almorzar con él, junto a nuestro inolvidable amigo Juan Bosco Molina y nuestra colega Ana García. Han pasado más de treinta años desde entonces; por aquel entonces, éramos estudiantes de cuarto curso. Me conmueve profundamente haber sido testigo —y ver— cómo ha logrado demostrar al mundo que nada supera la belleza de la sencillez. Gracias, Maestro. A él le dedicamos la fachada norte de esta casa, que acabamos de finalizar en Olite para Txema y Maite. ¡Olé!